Hoy comenzamos metidas, inmediata y completamente, en las patas de los caballos:
¿Son la consciencia y la mente la misma cosa?
Muchas veces, las palabras consciencia y mente se usan indistintamente, cosa que se hace evidente si pensamos en las múltiples traducciones del sutra I.2 de Patañjali:
yogas-citta-vrtti-nirodhah
«El Yoga es la restricción de las fluctuaciones de la mente».
«El Yoga es el control de las fluctuaciones de la consciencia».
Citta = mente o consciencia, dependiendo de la traducción.
De acuerdo al oráculo del momento, el chatGPT, la consciencia y la mente están relacionadas pero no son la misma cosa:
– Consciencia: guarda relación con la experiencia subjetiva de ser consciente de mi misma y de mi entorno, incluyendo la capacidad de tener experiencias, sensaciones y emociones, implicando una sensación de existencia y de estar presente en el mundo.
– Mente: se refiere a los procesos y las funciones mentales y cognitivas que ocurren en el cerebro.
La relación entre la mente y la consciencia ha sido objeto de estudios, experimentos y debates por largo tiempo, en más de una disciplina. Y es que existe una forma de ver estos asuntos que entiende a la mente como generadora de consciencia y/o a la consciencia como una propiedad fundamental de la mente. Esto significa que, de acuerdo a este punto de vista, la consciencia podría encontrarse en las neuronas. Sin neuronas no hay mente y, sin mente, no hay consciencia.
Hace 25 años, en 1998, el neurocientífico Christof Koch apostó con el filósofo David Chalmers que, para 2023, la ciencia ya habría comprendido el mecanismo por el cual las neuronas del cerebro producen consciencia. En otras palabra que, para el 2023, «el difícil problema de la conciencia» habría sido resuelto.
Hace sólo un par de días, el 23 de Junio, ambos coincidieron públicamente en la reunión anual de la Asociación para el Estudio Científico de la Consciencia (ASSC). El resultado fue Koch pagando su apuesta con una caja de vinos a Chalmers.
Más allá de ganadores o perdedores, me parece una positiva muestra de coraje y confianza, que dos disciplinas diferentes estén dispuestas a enfrentarse y dialogar de manera respetuosa y lúdica al mismo tiempo pues, como dice Georg Feuerstein: «Las y los científicos son seres humanos y, como la mayoría de los seres humanos, encuentran difícil y doloroso abandonar las ideas y actitudes queridas…«
Además de eso, no deja de sorprenderme que, al menos en términos teóricos, desde las doctrinas del yoga, el «difícil problema de la conciencia», esté clarísimo desde hace siglos: la esencia del yoga, a grandísimos rasgos, tiene que ver con el reconocimiento de la realidad trascendente, o «la verdad invisible de la consciencia». Aquello que es fundamental en nuestro ser, que se extiende más allá de la mente y el cuerpo, (y que, por ende, no estaría en las neuronas).
Volvamos a Patañjali: Citta, comprendida como mente, con sus pensamientos, recuerdos, emociones, patrones y cambios constantes, debe ser calmada, a través de la práctica de Yoga, para llegar al estado de Yoga, (nirodha). Sólo entonces es posible para «la que ve» (drastr, purusa), habitar en su propia naturaleza (1.3), de otra manera, ésta se conforma o identifica con las fluctuaciones (1.4).
Entonces, la mente, con sus cinco tipos de fluctuaciones, son «obstáculos» en la práctica de Yoga. Si esos obstáculos son superados, tendremos consciencia de nuestra realidad trascendente que es siempre la misma, eterna y que no cambia, alcanzando la liberación espiritual.
Obviamente, si no creemos en la interpretación que Patañjali hace de la realidad, aparecen muchísimas preguntas en relación a la mente y la consciencia. De muestra, un botón:
– ¿Es un error dotar a la consciencia de cualidades misteriosas?
– ¿El universo es consciente de sí mismo?
– Si la consciencia surge del ambiente físico, ¿por qué y cómo surge?
– Si la consciencia es metafísica, ¿qué medios se requerirán para poder explicarla?
– ¿Es la consciencia un «regalo» divino?
Mientras la ciencia se centra en el estudio objetivo y la investigación empírica, el yoga, podría ofrecer una vía de conocimiento subjetivo y experiencial que puede enriquecer nuestra comprensión global de la consciencia humana. Pero es importante no olvidar que una cosa es el mapa, otra cosa es el territorio y, otra cosa, es la explicación del camino. Como dice Nazareth Castellanos: «Percibir es siempre interpretar».



JULIO VIENE CON NOVEDADES EN LA SALITA:
Si deseas más información, haz click en el título.
- CLASES NIVEL 3: Clase para personas que lleven 3 o más años de práctica constante, tengan una práctica personal y/o sean profesores de Yoga. Una clase a la semana, dos horas cada clase.
- CLUB DE LECTURA, Episodio 1: Desde el martes 11 Julio y hasta el martes 08 de Agosto, nos reuniremos semanalmente para reflexionar y discutir en relación al libro “La Dimensión más profunda del Yoga”, de Georg Feuerstein. El promedio de lectura para cada sesión es de 20 páginas, donde pasaremos por los 5 capítulos del libro.
- PRÁCTICA ABIERTA: A partir del jueves 06 de Julio, entre 11:00 y 13:00hrs. cada semana, La Salita estará abierta para quienes deseen venir a prácticar. Requiere inscripción.
Ojalá alguna de estas actividades te motive y puedas participar.
Cualquier duda, estoy atenta.


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