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About Yoga and Grief.

English version below.

Soy practicante de lo que hoy se entiende como yoga desde hace un tiempo. 15 años para ser exacta.

Hace poco más de un año mi compañero murió en un accidente en la montaña.

Si este texto tiene alguna intención diferente a la de simplemente compartir un proceso, esta intención sería la de agradecer. No tengo muy claro a quien en particular así que le agradezco a cada uno de mis maestros que, sin saberlo, me preparaban para poder llevar con bastante entereza un dolor tan grande. También agradezco a aquello que, sea lo que sea, desde muy joven me hizo haber tenido el interés y, con el tiempo, la disciplina para ir de afuera hacia adentro, de la oscuridad a la luz.

Yo comencé mi práctica a pura intuición (lo que sea que eso signifique). Nunca antes hice ejercicio físico y mover mi cuerpo jamás me llamó la atención. Aún así, en mi primera clase supe que eso era.

La práctica fue predominantemente física durante los primeros años pero, a medida que pasaba el tiempo algo cambiaba, lenta y casi imperceptiblemente. Sí, practicaba porque me hacía sentir bien, porque me relajaba, porque mejoraba mi postura, porque desde mi cuerpo físico comenzaba a conocer mis propios límites, llegando a lugares que no sabía que existían. Pero paralelamente  y de manera difícil de explicar para quien no lo haya experimentado,  cambios en el modo de enfrentar la vida comenzaron a ocurrir poco a poco. Un poco de calma por aquí. Cierta valentía por allá.

Esos cambios no se dejaban ver fácilmente pero, cada vez que la vida ponía un obstáculo en mi camino, en vez de luchar contra él sin pensar, la opción de darme el tiempo de mirar y repensar mi camino aparecía. El ritmo era diferente. Cada vez que algo golpeaba mi ser, descubría una fuerza y entereza que no había visto antes.

Hace algunos meses, escuchando con placer a Gabriella Giubilaro (profesora senior de Iyengar Yoga), la oía contarnos cómo, luego de más de 40 años de práctica, aparte de otras cosas el yoga le había entregado estabilidad. La imagen que compartió fue que ella estaba de pie en un lugar estable. Como si fuera una roca flotando en el mar, decía, a veces el agua está tranquila pero otras veces el oleaje es bravo, llevándote de un lado a otro con las olas más altas que tu propia cabeza pero ahí está uno, estable. No es que no te muevas, es que no te caes. Decía que a veces esa estabilidad ayudaba también a los demás.

Cuando todo este proceso recién comenzaba, recuerdo haber pensado que hice yoga todos estos años sólo para ser capaz de poder vivir esto que me tocaba vivir y que, ya podía ver, me llevaría a lugares de dolor, soledad y desesperanza inimaginables. Y bueno, así ha sido. Paralelamente, el camino me ha mostrado la vida y a mi misma con otros ojos. Ojos que ven con claridad que nada es blanco o negro que, al mismo tiempo, un dolor enorme puede acarrear consigo la libertad más grande.

No es que la estabilidad o el coraje deban tener el mismo valor para todos nosotros. Todos estos tipos de conceptos tienen un significado personal para cada uno. No es que tenemos que evitar estar emocional o espiritualmente rotos (en mi experiencia, con el tiempo, las crisis han sido siempre fructíferas). Lo que sucede es que, a pesar de nuestros deseos, el dolor existe. El dolor está ahí afuera y sería bueno que, una vez que llegue, podamos enfrentarlo con los ojos abiertos. Siento que aceptar el dolor disminuye en gran medida nuestro sufrimiento.

Si hay algo que la práctica de yoga me ha mostrado este tiempo es que puedo sentir el dolor profundamente sin miedo, como diciendo: Ok, ven. Te acepto.

La vida no es lo mismo ahora, no puede ser lo mismo. Yo no puedo ser igual.

Más allá de la ilusión del confort, de la sensación de descanso y energía, he aprendido que la sanación misma es un proceso doloroso pues sanar, al nivel que sea, implica una transformación y bueno, a todos nos gusta creer que estamos siempre en lo cierto.

Pero eso es algo que la práctica también me ha enseñado: que la sanación lleva tiempo y que, sin importar lo que digan los demás, no hay apuro.

Afterlife
“Oh my God, what an awful word.”

 

I am a practitioner of what today we identify as yoga since some time ago. 15 years to be precise.

A little bit more than a year ago my partner died in an accident on the mountain.

If these words have a different intention than simply share an experience, this would be to share gratefulness. I’m not sure to whom in particular to thank so I thank each of my teachers who unknowingly prepared me to be able to deal with such a great pain with quite enough integrity. I´m also grateful towards that thing that, since I was very young motivated me to have the interest and, eventually, the discipline to go from outside to inside, from darkness to light.

I started my practice based on intuition (whatever that is). I never liked physical exercise and I never moved my body despite going dancing every weekend. Nevertheless, during my first yoga class I knew that was it.

Practice itself stayed mostly physical during the first years but, as time went by, slowly and almost faintly something was changing. Yes, I practiced because I felt good, it made me feel relaxed, it improved my posture; I practiced and I started to go towards my own limits, reaching internal places I never thought they existed. It is not easy to explain for whom has not experienced it, I started to face life in a different way. A certain calm over here; some courage over there.

Those changes were not easy to see but every time that life put an obstacle in my way, instead of fighting against it without thinking, the option to take the time to look and rethink my way appeared. The rhythm was different. Every time something hit me, I discovered a strength and integrity I hadn’t seen before.

Some months ago, listening with pleasure to Gabriella Giubilaro (a senior Iyengar Yoga teacher), she told us how yoga, after more than 40 years of practice, beyond other things had given her stability. The image she used was that she was standing in a stable place. As if it were a rock in the sea, she said, sometimes the water is calm but sometimes rough waters appear and they take you from one side to another, you see waves coming higher than your own head but there you are, somehow stable. It´s not that you do not move, it is that you do not fall. Sometimes, she said, this stability also helped others.

When all this process just started, I remember thinking I practiced yoga all these years just to be able to overcome this that was in front of me and that, already back then, I could see it would take me to places of unimaginable pain, loneliness and despair. Well, that´s how it has been. At the same time, the road has made me able to see life and my own self through different eyes. Eyes that clearly see that nothing is black or white that, at the same time, a huge pain can bring also the greatest freedom.

It´s not that stability or courage has to be equally valuable for all of us. All these concepts mean different things for each of us. It´s not that being emotional o spiritually broken has to be avoid (in my experience, it has been with time the most rewarding experience). It is that, despite our wishes, pain exists. Pain is out there and it would be great if, once it comes, we´re able to face it with eyes open. I feel that embracing the pain diminishes greatly our own suffering.

If there’s anything that the practice has shown me during this time this would be that I can feel the pain openly with no fear, saying something like: Ok, come. I accept you.

Life it´s not the same anymore. I am not the same.

Beyond the illusion of comfort, of feeling rested and energetic, I have learned that healing is a painful process itself for healing, at any level, implies a transformation and well, we all like to believe we are always right.

But there is something else that practice has also taught me and this is that healing takes time and that no matter what anyone says, there is no hurry.

The heart of mi corazón.

English version below.

Las cosas han cambiado.

Ni siquiera haré el ejercicio de comparar el pasado con el presente porque, ¿para qué? Simplemente todo es diferente. Dentro y fuera de mi.

Estoy en Chile desde hace tres meses y eso se siente, al mismo tiempo, bien y mal. Esto último no es algo malo. Creo, de hecho, que abrazar la confusión profunda en la que estoy nadando y tratar con amor a todas las contradicciones que me componen, es lo mejor que me puede pasar.

La mayor parte del tiempo todo está absolutamente vacío de sentido.

Aún así, la vida sigue y uno se deja llevar y, agradecida desde el alma voy a diario a un trabajo que sí me apasiona y que trae felicidad a mi vida.

Pero todo es diferente: Paso mucho menos tiempo sobre el mat cada día pero sin embargo estoy en una práctica continua y profunda: Me motiva estar conmigo misma. Sola. Conectarme con el infinito que existe hacia dentro, para luego compartir lo que descubro. Me motiva ir a clases de arte y sanarme a través de la creación. Me motiva estudiar y volver a tener un hogar en donde practicar cuando quiera, donde puedo cuidar mis plantas y vegetales.

Sin embargo el tiempo pasa muy rápido en la ciudad. Ya son 7 meses desde la muerte de Andreas. Increíble.

Hay algo bueno eso si. Algo, de hecho, genial: He desarrollado una profunda relación de amor conmigo mi misma. He descubierto que puedo darme lo que necesito y, una vez más que, aunque quiera renegar de todo haciendo una pataleta de niña chica porque mi amor murió, mi intuición me guía fuerte y clara.

La vida es divertida, parece que constantemente está bromeando con uno: Luego de “quitarle” a uno todo, de “rompernos” en mil pedazos revelando ante nosotros el misterio más grande, doloroso e incomprensible, la reacción natural sería de volcarse hacia adentro, bien adentro: yo a veces quisiera ser invisible! Pero no, las cosas no son así, no no no. La vida y su magia y su lenguaje de emociones me toca la puerta y me pide que, nuevamente me lance al vacío, que confíe, que suelte incluso mi propio dolor, ése que es tan mío y con el que me resulta tan fácil identificarme y que siga viviendo, celebrando, canalizando, bailando. La vida viene y me dice al oído: Los misterios son bellos, los monstruos no existen sino en tu cabeza, des identifícate de todo, sí, incluso de esto, hay más para ti.

Es como si dentro de mi corazón roto hubiera otro corazón, más lleno de vida, más fuerte, más abierto. Es como si todo este dolor y confusión sirvieran para conectarme con aquello que estaba escondido y que se reveló solamente ahora.

Si hay algo que pido a diario es poder ver con claridad. Pido que el dolor no me ciegue, que el trauma (que sí existe), no me impida ver las cosas como son, que mi experiencia no marque mi manera de ser poniéndole adjetivos negativos a una vida que sigue siendo mágica y llena de luz.

Pido seguir siendo valiente, pido seguir riendo a carcajadas cada vez que pueda, pido poder una vez más, en algún momento en el futuro, ser capaz de embriagarme en la magia que me rodea y que el misterio, en vez de amargarme, me entregue libertad. Si hay algo que pido es poder ver con mi corazón qué es lo que la vida pide de mi porque esto sigue siendo una aventura y yo, suertuda como soy, aprendí del mejor.

Y si se aprende una vez, se aprende para siempre.

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magic fiery lines of destiny.

Things have changed.

I won´t even try to compare the past with the present because, what for?

Everything is different inside and out. Simple.

I am in Chile since three months already and that feels, at the same time, good and bad. I don´t see this as something wrong, I believe that to embrace the deep confusion I am swimming in and to give love to all the contradictions I am right now it´s in fact the best thing that can happen to me.

Most of the time, things suffer a complete lack of meaning.

Despite this, life goes on and one flows within it and, feeling deep gratefulness, I go everyday to a work that makes me feel passion and that it does bring happiness into my life.

But everything is different: I spend much less time on my yoga mat every day even though I am in a continuous and deep spiritual practice: I feel motivated to be with myself. Alone. To connect with the infinite that exists inside to be able to, later, share what I discover. I am motivated when I go to art classes and I heal myself through creation. I feel motivation to study, to have again a place I can call home where I can practice and take care of my plants and vegetables.

Time goes fast in the city though: it´s already seven months since Andreas´accident.

However, there is something good. Well, there is something cool actually: I have developed a deep relationship of love with myself. I have discovered that I can give myself what I need and that, one more time, although I would like to deny everything and go mad like a kid because my love died, intuition is guiding me clear and strongly.

Life is funny, it seems that she is constantly joking with us: After “taking” everything from us, after “breaking” us in thousand pieces revealing in front of our human eyes the bigger, most painful and unfathomable mystery, the natural reaction would be to turn ourselves inwards, really deep inside: sometimes I would like to be invisible! But then, no no no, one can´t do that. Life and her magic and her language of emotions knocks my door and asks for me to, again, take a leap of faith, jump into the abyss, asking me to trust in her again, to let go everything, even my pain, that pain that is so mine and to which I identify myself so easily. She asks me to continue living, celebrating, channeling, dancing. Life comes and whisper in my ear: Mysteries are beautiful, the monsters are no where else but in your head, disidentify yourself from everything, yes, even from this… There is more here for you.

It is like, inside my broken heart, there would be another heart, even more full of life, stronger and wider. It is like, all this pain and confusion, served to connect with that which was hidden before and revealed only now.

If there is something I would like to ask, this is to keep the capacity to see. I pray that the pain does not blind me; that trauma (which does exist), does not prevent me from seeing things as they are; that my experience do not change my way of being, avoiding the tendency of putting negative adjectives to a life that remains magical and full of light.

I ask to remain being brave, to be able to laugh out loud every time I can, I ask to, at some point in the future, be able to feel drunk of the magic that surrounds me and that the mystery, instead of embitter myself, would make myself freer. If there´s anything I would like to ask is to be able to see with my heart what is that life asks from me because, this, is still an adventure and, lucky me, I learnt from the best.

And once one learns, one learns forever.

Gratefulness.

Versión en español más abajo.

I normally use this blog to share my impressions of the things I live and learn in a way where I can connect them with my spiritual path and specifically with the practice of yoga. I never used this space to share something very personal. Until now.
During these months I have received support from many places: mails, letters, hugs, coming to me from different kinds of people. Not only my friends and family but also people I never met before who, in one way or another, met Andreas and me and have connected with everything that has happened.
I am very grateful. Really. Deeply.
A few weeks ago we had a ceremony in Stockholm and then in Chamonix, where Andreas and I had our home. In this last ceremony I said some words that I now share with everyone with the idea of, somehow, making everyone part of this process. To all who have sent us their love and energy during these months, this is the only way I can think to thank you. 
One gives what one receives and then one receives what one gives, I have no doubt that the love and gratitude I feel in this moment will reach the hearts of all who have been supporting us.
May we awaken within this dream and may love be always what guides our walk, thank you and happy new year to all.

It has been more than two months since your accident and my state is still one of deep confusion although combined with awareness. And, in this awareness, I discovered something that you would have been happy to know:

I discovered that all the pain and sadness I feel are coming from my ego. And there is nothing more egoistic that allow my mind to identify only with that pain. 

You were happy.

We were happy.

I love you.

There´s nothing egoistic in the way I understand love today so, what I will do is to peacefully accept the pain and sadness and focus my mind and heart in all the magical time we spent loving each other.

I thank you Andreas for your generosity: for sharing with us all your adventures and for willing each of us to go and live our own. I thank you for your amazing capacity to make extremely hard things look easy. I thank for the strength of your soul at dealing with new boundaries in and beyond the mountains.

I thank God for your smile.

I thank God for you appearing in my life, breaking almost all the preconceptions I had, bringing freedom and space. Together we learnt that adventure is also inside.

I thank you for being my connection with the practicalities of the material world and I promise you I will do my best to become better in this.

I thank you for letting me love you and for sharing with me all your intimacies. For open your heart to me, for letting me in.

I thank you for trusting in me in a way I didn´t know trust before and for loving me completely.

Thank you for believing in magic and dreams. Thank you for believing in yourself.

And I thank you the most for being my friend. You know that we are going to be friends forever.

Our time together in this world, in this reality, is over for now. I will keep you inside my heart forever and I will be honoring your memory through making my life even more magical.

And with all my heart I wish both of us to continue on our different journeys. For now. With peace and endless love I wish your beautiful soul to continue her way home with the freedom that was always your blueprint and with the love that will be always our Love. 

Eckhart Tolle

 

Normalmente yo utilizo este blog para compartir mis impresiones sobre las cosas que vivo y aprendo de una manera en la que pueda conectarlas con mi camino espiritual y, específicamente, la práctica de yoga. Nunca antes usé este espacio para compartir algo realmente personal. Hasta ahora.
Durante estos meses he recibido apoyo desde muchas partes. Mails, mensajes, cartas, abrazos, viniendo hacia mí desde todo tipo de personas. No sólo mis amigos y mi familia sino que también personas desconocidas que, de una manera u otra, conocieron a Andreas y a mí y que han conectado con todo lo que ha pasado.
Yo me siento muy agradecida. Realmente. Profundamente.
Hace algunas semanas tuvimos una ceremonia en Estocolmo y luego en Chamonix, donde Andreas y yo teníamos nuestro hogar. En esta última ceremonia yo dije algunas palabras que ahora comparto con todos con la idea de hacer formar parte, de alguna manera, a todas las personas que nos han mandado su amor y energía durante estos meses
Es una manera de agradecer el amor y la contención.
Uno da lo que recibe y luego recibe lo que da, no me cabe duda que el amor y agradecimiento que siento en este momento llegará a los corazones de todos quienes han estado pendientes de nosotros como familiares de Andreas.
Que podamos despertar dentro de este sueño y que el amor siempre sea quien guía nuestro andar, gracias y feliz año nuevo.

Ya son más de dos meses desde que ocurrió tu accidente y mi estado es siempre de profunda confusión, aunque está combinada con momentos de consciencia y, es en esta consciencia que descubrí algo que te habría hecho feliz saber: 

Descubrí que todo el dolor y la tristeza que siento vienen desde mi ego. Y no hay nada más egoísta que permitirle a mi mente identificarse solamente con ese dolor.

Tú fuiste feliz.

Nosotros fuimos felices.

Yo te amo. 

No hay nada de egoísta en la manera que entiendo al amor hoy en día entonces, lo que haré será pacíficamente aceptar el dolor y la tristeza y focalizar mi mente y mi corazón en todo el tiempo mágico que tuvimos para amarnos.

Yo te agradezco por tu generosidad, Andreas. Por compartir con nosotros todas tus aventuras, queriendo internamente que nosotros fuéramos a buscar las nuestras propias. Agradezco por tu capacidad excepcional de hacer parecer fáciles cosas que eran extremadamente difíciles. Agradezco por la fuerza de tu alma al momento de lidiar con nuevos límites en y más allá de las montañas.

Le doy gracias a Dios por tu sonrisa.

Le doy gracias a Dios porque apareciste en mi vida y rompiste casi todas las preconcepciones que yo tenía, trayendo libertad y espacio. Juntos aprendimos que la aventura también está adentro.

Te agradezco por haber sido mi conexión con las practicidades del mundo material y te prometo que haré lo mejor que pueda para ser mejor en esto.

Te agradezco por haberme dejado amarte y por compartir conmigo todas tus intimidades. Por abrir tú corazón hacia mi. Por dejarme entrar.

Te agradezco por confiar en mi en una manera en la que yo no conocí la confianza antes y por amarme completamente.

Gracias por creer en la magia y en los sueños. Gracias por creer en ti mismo.

Y lo que más agradezco es que fuiste mi amigo. Tú sabes que nosotros vamos a ser amigos para siempre.

Nuestro tiempo juntos en este mundo, en esta realidad, se acabó por ahora. Te mantendré dentro de mi corazón para siempre y, haciendo mi vida aún más mágica, estaré siempre honrando tu memoria.

Y con todo mi corazón deseo que los dos continuemos nuestros diferente viajes. Por ahora.

Con paz y amor infinito deseo que tu preciosa alma continúe su camino hacia el hogar con la libertad que siempre fue tu característica y con el amor que será siempre nuestro Amor.


*To Andreas´ memory there is an account for Education in security in the mountains. Swedbank 
In Sweden: Bankgiro 582-1384
From abroad: BIC SWEDSESS, IBAN SE598 000 082 016 943 540 917

Love.

Versión en español más abajo

Tomorrow it will be a month. Already.

Time flies.

I am about to take a flight into a trip that should have been with you. A trip both of us planned and that we were looking so much forward to do. Despite the sadness I would like to focus in the immense love and deep clarity I have been feeling during these weeks. I won´t even touch the pain. I simply cannot share it, but the Love… The Love I can.

The Connection.

The non logical and profound Gratefulness that comes from that same pain.

I know your old thoughts mi amor: you think that I should choose to be on top of the wave and use this moment as a moment of expansion.

I think I can be on top and under the wave of Life at the same time.

Not being able to prepare your special love tea for the mountains every morning of every winter pulls me down the wave and makes me drown in that pain I never experienced before but, at the same time, at the exact same time, all the love, my beautiful Andreas, all the adventures that we had (that were mostly outside the mountains) since that moment you crossed that door years ago, all that amazing Love that transformed both of us from the root of our souls well, that Love, will keep me ON the wave of life forever.

I don´t think I have to choose where to be in this. Or how to feel. You know I don´t like to put pressure on things and, apart from that, I really trust life, the universe, I trust you. I am sure that, despite this that it´s looking like a big mess, we will find some order at some point… It feels like some kind of messy dance, the dance of life and death, of love and… love. The funny dance of you and me.

Thank you for being the love of my life. Thank you for letting me be yours.

Our souls will continue in this dialogue forever.

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Alex Grey´s “Ocean of Love Bliss”

Mañana ya será un mes.

El tiempo vuela.

Estoy a punto de tomar un vuelo hacia un viaje que debería haber sido a tu lado. Un viaje que los dos planeamos y que estábamos esperando ansiosos. A pesar de la tristeza, quiero enfocarme en el inmenso amor y la claridad profunda que he sentido durante estas semanas. Ni siquiera voy a tocar el dolor. Simplemente no puedo compartirlo, pero el Amor… El Amor sí puedo.

La Conexión.

El ilógico y profundo Agradecimiento que viene desde ese mismo dolor.

Yo conozco tus antiguos pensamientos, mi amor: Tu piensas que yo debería elegir estar sobre la ola y usar este momento como un momento de expansión.

Yo pienso que puedo estar sobre y bajo la ola de la vida al mismo tiempo.

No tener más la oportunidad de preparar tu té de amor especial para las montañas cada mañana de cada invierno me hunde bajo de la ola y hace que me ahogue en un dolor que nunca sentí antes pero, al mismo tiempo, exactamente al mismo tiempo, todo el Amor, mi precioso Andreas, todas las aventuras que tuvimos (que fueron principalmente fuera de las montañas) desde el momento en que cruzaste esa puerta años atrás, bueno… todo ese Amor maravilloso que nos transformó a los dos desde la raíz de nuestra alma, ése Amor, me mantendré sobre la ola de la vida para siempre.

Yo creo que no tengo que elegir dónde estar en esto. O elegir qué sentir. Tú sabes que no me gusta poner presión en las cosas y que, aparte de eso, yo confío en la vida, en el universo, en ti. Estoy segura que, a pesar de que todo luce como un gran caos, encontraremos en algún momento algún tipo de orden… Se siente como un tipo de baile desordenado, la danza de la vida y la muerte, del amor y… el amor. La danza divertida tuya y mía.

Gracias por ser el amor de mi vida. Gracias por permitirme ser el tuyo.

Nuestras almas continuarán en este diálogo para siempre.

Transcendence

Versión en español más abajo.

I started my yoga practice when I was 17. Six years after that I started my teacher training program in Chile. It was the first Iyengar Yoga teacher training program in the country and when our master José María Vigar –who was send directly by Mr. Iyengar to initiate the process- showed up, we were only six people in the yoga room.

That morning José María told us the story about Guruji, B.K.S. Iyengar, who when he showed up in the first class he taught outside of India there were also less than 10 people waiting for him, if I am not wrong there were only three people in the room. Despite that number Guruji continued with his program and taught that first class to a group of people who, from that day on, would not stop increasing in number.

 Guruji died last Wednesday at 95 years of age and these days have been hard days for the yoga community all around the world.

I went to Pune for the first time in 2011. It is in this city in the western part of India that Guruji started teaching when he was 18. His master Sri T. Krishnamacharya sent him there so he could start teaching women a tradition until then exclusive for men.

The first day, I walked towards the institute thinking that Guruji was in China, where he went to teach in a convention thatcommemorated 600 years of friendship and diplomatic exchange between the Indian and Chinese governments. But I was wrong. At the moment I walked up the two steps to go towards the main hall, I saw Guruji across the room: He was smiling, looking straight at me. No one else was in the room. Me, between the shock and the jet lag, I didn´t know what to do at all. I think I smiled him back and bow my head while placing my hands in namaskar. And I waited standing against the wall thinking that I could be smarter and less shy and talk to him.

I didn´t say a word.

They were only five or ten minutes we spent alone in the hall. I constantly looked at him and, there he was, completely relaxed, smiling back at me: He must be so used to see people in shock, without knowing what to do like me, I thought.

Suddenly a lot of people appeared walking down from the second floor. The 07:00 a.m. class was over. When they saw Guruji, many of the students went directly towards him and prostrate themselves in front of him, bowing their heads near the ground and touching Guruji´s feet.

Oh, so that´s what you are supposed to do in front of him! What a shame on me!

And, feeling that I was totally disrespectful with Guruji in my first time meeting him, I went and search for the secretary of the institute who just passed in front of me.

The image of people prostrating themselves in front of Guruji´s feet stayed in my mind that whole day. There was not a single Indian in that group: lot´s of Americans, Spanish, Chinese, Greek, etc. People from many different cultures but no Indian. Why are they doing this? I asked myself.

Even though those ten minutes were the only minutes I would have alone with Guruji ever, it was extremely easy to see him walking around the institute, in his house, during his practice every morning, teaching his granddaughter Abhijata and sharing his knowledge with everyone who seemed lost in the practice. And every time he walked somewhere, there you saw people prostrating in front of him. He always reacted to this smiling, moving his hand like no no no, or putting his hand over the persons head asking them to stand up.

You can call me an ignorant but inside of me I had this big discussion: What´s all this with the –as I used to call it-  “prostration thing”? Why are this people doing it if it´s not part of their culture? What does it mean? Does Guruji want his students to prostrate in front of him?

The weeks passed and I was practicing every day feeling Guruji´s and his family´s energy around me, sharing with some other teachers and learning so much about asanas, philosophy and the tradition. Learning a lot about myself also.

India was a big shock, all the clichés that you probably have heard about India are real and I was not prepared for them. Despite that, the main issue inside me was the prostration thing.

I thought that since it was not a part of my culture it was not necessary to do it. I thought that all the others were faking this to look better in front of Guruji´s eyes, I thought that it was a contradictory thing since Guruji always taught us about the ego and how we must be aware of it, and there he was, accepting something that putted him in a different level from his own students.

I know what you might be thinking: The ego problem was mine.

You are right.

One day, after some weeks of being there, we finished a class that was taught by Abhijata but guided by Guruji who was constantly calling her aside, we started walking to put back our props and yoga mats. In the way towards the door of the room there was some people stopping and prostrating themselves in front of Guruji. My first thought was: Oh, no, how ridiculous! But then something happened and my heart said: Go!

I walked and kneel in front of him while touching his feet with one hand and touching my heart with the other. I put my forehead on the ground saying Thank You! and stood up looking at Guruji´s eyes who was, as usual, smiling saying that it was not necessary for any of us to do that.

But he was wrong.

The moment I was able to prostate myself in front of him changed my life: At the same time I was discovering my ego for the first time and beating it up.

Guruji didn´t care if I prostrated in front of him or not. I cared.

The problem was not his ego, it was mine.

It was my problem, my inner wall, my prejudices and my mind playing with me.

My enormous ego, the size of Mt Everest.

And with one small act I let it go, connecting instantly with the most beautiful feeling of humbleness and gratefulness, not only towards Guruji but towards myself, for putting me in that position that was so hard to handle until I discovered that, when in difficult position: prostrate yourself.

B.K.S. Iyengar will be known because of his incredible work stimulating yoga in the West. When we think of him in the future, we will think of his method, the alignment, the props and his passion at the moment of teaching. We will think of his bestsellers and we will imagine him doing something amazing with his body, or taking an ultra long inhalation at Harvard, receiving recognitions from universities all over the world and even from his own nation.  

I am in no way an authority to talk about Guruji´s life and ways of being. Out there we can find all the senior teachers that have been studying with Guruji and learnt directly from him all of the things that constitute his method of teaching. They are also responsible for the expansion not only of the method itself but also for the devotion that exists towards Guruji. We can also find the people that work close to him in his institute and in all the charity work he did in Bellur (his hometown). Out there we have Guruji´s own family that deserves all the respect and peace in this moment of changes and transition.  I am just a student that had the opportunity to spend some months surrounded by Guruji´s energy and inspiration and that probably, like thousands of others, got an extremely important lesson after living that experience.

I went and spend those months in India expecting to become a better Iyengar Yoga practitioner and teacher. I went there expecting to understand difficult asanas and pranayama techniques, expecting to find inspiration by meeting people that love yoga as much as I do and create an encounter with other cultures.

Sometimes we think we know why we are going somewhere but I have learnt that the reason we believe in is never the reason that life has prepared for us.

Thanks to this “prostration thing” I learnt to kneel myself not only in front of Guruji´s feet but in front of the immense and beautiful mystery that life is and, by doing that, I was able to realize that the finest teachers are those who help us to discover that the best master we have, we have it inside.

On that trip to India I not only got what I expected, but much more: I got a better understanding and knowledge of myself observing me through the eyes of an incredible man that taught me that yoga is about learning how to deal with ourselves only to be able to go further and transcend the world as we know it. 

May the fire he lighted in our hearts, illuminate his way towards the Self.

 

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Comencé mi práctica de yoga cuando tenía 17 años. Seis años después de ése momento, comencé con mi formación como profesora aquí en Chile. Era el primer proceso de formación de profesores de Yoga Iyengar en el país y, cuando nuestro maestro José María Vigar –quien fue enviado directamente por el Sr. Iyengar para iniciar el proceso- apareció, habíamos solo seis personas en la sala de yoga.

Esa mañana, José María nos contó la historia sobre Guruji, B.K.S. Iyengar quien, al aparecer en la primera clase que dictaba fuera de India vio también a menos de 10 personas esperándolo. Si no me equivoco, habían solo tres personas en la sala.

A pesar de ése número tan bajo, Guruji continuó con su programa y enseñó esa primera clase a un grupo de personas que, desde ese día en adelante, no iba a parar de aumentar.

Guruji murió el miércoles pasado a los 95 años de edad y, estos, han sido días duros para la comunidad de yoga alrededor del mundo.

Visité Pune por primera vez el año 2011. Es en esta ciudad al oeste de India en donde Guruji comenzó a enseñar cuando tenía 18 años. Su maestro Sri. T. Krishnamacharya lo había enviado para comenzar ahí a enseñar a mujeres una tradición, hasta ese momento, exclusivamente masculina.

El primer día, caminé hacia el instituto pensando que Guruji se encontraba en China, donde fue a enseñar en una convención que conmemoraba los 600 años de amistad e intercambio diplomático entre los gobiernos de China e India. Pero yo estaba equivocada.

Al momento de subir los dos escalones hacia el vestíbulo, vi a Guruji al otro lado de la habitación: Él estaba sonriendo, mirándome directamente. No había nadie más alrededor. Yo –mezclando shock y jet lag- no supe que hacer en absoluto. Recuerdo que le sonreí de vuelta e incliné mi cabeza mientras ponía mis manos en namaskar. Y me quedé ahí, esperando, parada contra la pared, pensando en que podría ser más inteligente y menos tímida y hablarle.

No dije una sola palabra.

Fueron solo cinco a diez los minutos que pasamos solos. Constantemente miraba a Guruji y, ahí estaba él, completamente relajado, sonriéndome de vuelta: Debe estar tan acostumbrado a ver gente en shock, gente como yo que no sabe qué hacer… pensé.

De un momento a otro, mucha gente comenzó a aparecer bajando desde el segundo piso. La clase de las 07:00 a.m. había concluido. Cuando vieron a Guruji, muchos de los estudiantes caminaron directamente hacia él y se postraron delante, inclinando sus cabezas hacia el suelo y tocando sus pies.

Entonces eso es lo que se supone que debes hacer delante de él, qué vergüenza!

Y, sintiendo que había sido completamente irrespetuosa en mi primer encuentro con Guruji, caminé tras el secretario del instituto que había pasado recién frente a mi.

La imagen de la gente postrándose delante de los pies de Guruji se quedó en mi mente durante todo ese día. Había mucha gente de norte América, españoles, chinos, griegos pero no había nadie originario de India en aquel grupo. Gente de muchas culturas pero ningún Indio. ¿Por qué hacen esto? Me pregunté a mí misma.

A pesar de que esos fueron los únicos 10 minutos que pasé alguna vez sola con Guruji, era muy normal verlo caminando alrededor del instituto, en su casa, enseñando a su nieta Abhijata y compartiendo su conocimiento con cualquiera que pareciera necesitar su ayuda. Y, cada vez que caminaba hacia algún lugar, ahí uno veía a gente postrándose por delante de él, quien siempre reaccionaba riéndose, moviendo su mano como diciendo no no no, o posando su mano sobre la cabeza de la persona pidiéndole que se levantara.

Quizás lo que pasaba es que yo era una ignorante pero, dentro de mí yo tenía está gran discusión: ¿Qué es todo esto del “postrarse”?, ¿por qué la gente hace esto si no es parte de su cultura?, ¿qué significa?, ¿Guruji quiere que sus estudiantes se postren delante de él?

Las semanas pasaron y yo me encontraba practicando cada día sintiendo la energía de Guruji y su familia a mi alrededor, compartiendo con otros estudiantes y profesores, aprendiendo muchísimos sobre asanas, filosofía y la tradición yógica en general.

India fue un gran shock; todos los clichés que probablemente han escuchado sobre India son reales y yo no estaba preparada para ellos. A pesar de esto, lo que más me complicaba era todo esto relativo a la “postración”, pensaba que, como no era parte de mi cultura, no era necesario para mí hacerlo. Pensaba que todos los demás estaban fingiendo para lucir mejor ante los ojos de Guruji, pensaba que era contradictorio que Guruji siempre nos enseñara a estar atentos a nuestros egos, aceptara algo que lo ponía en un lugar diferente con respeto a sus propios estudiantes.

Yo sé lo que deben estar pensado: que el problema con el ego era mío.

Tienen razón.

Un día, al terminar una clase en la que Guruji estaba guiando a Abhijata en la enseñanza, comencé a caminar hacia la pieza en la que se dejan los props que utilizamos durante la clase. Cuando venía de vuelta, vi a algunas personas detenidas y postrándose delante de Guruji. Mi primer pensamiento fue: Oh no, qué ridículo! Pero luego, algo pasó, mi corazón me dijo: ANDA!

Caminé y me arrodillé delante de él mientras con una mano tocaba sus pies y con la otra tocaba mi pecho. Puse mi frente en el suelo, diciendo Gracias! Y me puse de pie mirando a los ojos a Guruji quien, como siempre, estaba sonriendo diciendo que no era necesario que hiciéramos eso.

Pero él estaba equivocado.

El momento en el que fui capaz de postrarme delante de él cambió algo muy importante dentro de mi: Estaba descubriendo y combatiendo mi ego, al mismo tiempo, por primera vez.

A Guruji no le importaba si yo me postraba delante de él o no. A mí me importaba.

El problema no era su ego. Era el mío.

Era mi problema, mi propia pared interna, mis prejuicios y mi mente jugando juegos conmigo.

Mi ego, enorme, del porte del Everest.

Y, con un acto pequeñito, lo dejé ir todo, conectándome instantáneamente con el más bello sentimiento de agradecimiento y humildad, no solo hacia Guruji pero hacia mi misma, por ponerme en esa posición que era tan difícil de manejar y que me hizo descubrir que, cuando te encuentres en una posición difícil: póstrate.

B.K.S. Iyengar será recordado por su increíble trabajo estimulando la práctica de yoga en occidente. Cuando pensemos en él en el futuro, pensaremos en su método, en la alineación, los props y en su pasión al momento de enseñar. Pensaremos en sus bestsellers y lo imaginaremos hacienda algo increíble con su cuerpo o, tomando una inspiración larguísima en Harvard, recibiendo reconocimientos de diferentes lugares del mundo incluyendo a su propia nación.

Yo no soy ninguna autoridad al hablar de Guruji, su vida y su manera de ser. Ahí afuera podemos encontrar a todos los profesores Senior que estudiaron y aprendieron directamente de él todo lo que concierne a su método de enseñanza. Ellos también son los responsables por la expansión no solo del método sino también de la devoción existente hacia Guruji. Podemos encontrar también toda la gente que trabajó a su lado en el instituto y que lo ayudó en su trabajó de caridad en Bellur (su lugar de nacimiento). Y por supuesto, podemos encontrar a la propia familia de Guruji que merecen todo el respeto y la paz en este momento de cambios y transición. Yo soy sólo una estudiante que tuvo la oportunidad de pasar algunos meses rodeada de su energía e inspiración y que, probablemente como miles otros estudiantes, aprendió una lección extremadamente importante debido a esta experiencia.

Yo fui a pasar esos meses a India esperando transformarse en una mejor practicante y profesora de Iyengar. Yo fui esperando entender mejor las asanas y las técnicas de pranayama, esperando encontrar inspiración al conocer gente que ama el yoga tanto como yo y crear encuentros con culturas diferentes.

A veces, creemos que sabemos por qué estamos yendo a cierto lugar. Yo he aprendido que aquellas razones en las que creemos nunca son las razones que la vida tiene preparadas para nosotros.

Gracias a este asunto de la “postración”, aprendí a arrodillarme no sólo frente a los pies de Guruji pero también ante el inmenso y bello misterio que la vida es y, haciendo eso, aprendí que los mejores profesores son aquellos que nos ayudan a descubrir que el mejor maestro que podríamos tener, lo llevamos dentro.

En ese viaje a India no sólo obtuve todo lo que esperaba, sino que mucho más: obtuve un mejor entendimiento y conocimiento sobre mi misma, observándome a través de los ojos de un hombre increíble que me enseñó que el yoga es algo relacionado a la manera que tenemos de lidiar con nosotros mismos, solamente para ser capaces de ir más allá y trascender el mundo como lo conocemos.

Que todo el fuego que nuestro maestro encendió en nuestros corazones, ilumine su camino hacia Dios.